Siendo ya conscientes de la actual coyuntura, y de las diferentes fuentes de aprendizaje de la población española, tampoco podemos obviar el hecho de que hay diferentes tipos de aprendiz. Hay personas que, no teniendo problemas para procesar, les cuesta mucho producir, y viceversa. El primer caso es el que define a la mayoría. Dentro de este grupo, además existen infinidad de matices en cuanto a la manera de aprender y de asimilar la información de los aprendices de idiomas. Este último aspecto rara vez es tomado en cuenta en las vastas aulas de las escuelas de idiomas.

Llevo varios años dando clases de inglés, sobretodo  clases particulares, y como he dicho, he topado con alumnos muy distintos y distintos estilos de aprendizaje. Pues bien, en los últimos años, lo que más me ha llamado la atención es la situación desesperada en la que acuden a clases particulares los alumnos de las escuelas oficiales de idiomas. ¿A qué es debida esta necesidad? Yo encuentro diferentes motivos por los que esto se puede explicar.

  • Por un lado, hay una necesidad inminente de que cambie el enfoque en la enseñanza de idiomas. Si la persona que estudia un idioma no siente ninguna necesidad de comunicarse en tal idioma, nunca va a encontrar la manera de aplicar aquello que está aprendiendo. Puede que haya más de un profesor en activo que piense “claro, qué fácil es decir eso”, pero la realidad es que para nosotros, aprender un idioma ya no es simplemente saber de su existencia y  de sus normas gramaticales. Tanto la migración como la movilidad europea y la comunicación por internet (y por supuesto, la crisis económica) han creado un contexto cada vez más multilingüe, lo cual conlleva  necesidades lingüísticas que, hoy por hoy, no están siendo cubiertas por los profesores de idiomas.
  • Por otro lado, está la impersonalidad de trato en algunos de los centros con grandes cantidades de alumnos. Volviendo a  mis clases particulares, la situación en la que han venido todos ellos, es la de conocimiento de toda la gramática, pero la incapacidad de comunicarse, tanto escrita como oralmente. Tengo constancia de sus redacciones llenas de tachones en boli rojo; algunas de ellas puntuadas, y rara vez con anotaciones.
  • Para finalizar, aquello que dificulta en mayor medida el desarrollo de las habilidades y las estrategias lingüísticas de los aprendices, es el hecho de que en la mayoría de los casos el trabajo es individual, y se llevan a cabo contadas actividades y/o exámenes orales de rigor, cuando creo que esas actividades deberían ser la norma en las aulas de idiomas.

Sinceramente, no sé para qué sirve una clase de inglés si no sirve para comunicarse en inglés.

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