brecha lingüística globalización
brecha lingüística
globalización

Hoy en día, las comunicaciones entre empresas se están haciendo cada vez más rápidas. Sólo hay un problema que sigue sin resolver: el problema del idioma. En Estados Unidos o Gran Bretaña, las empresas están acostumbradas a tratar los negocios en inglés. Esto está bien si estás comprando a empresas alemanas, indias o nigerianas. Sin embargo, cuando de vender al extranjero se trata, las empresas británicas y americanas ya no lo consideran algo tan sencillo.

Tomemos por caso a una proveedora de plástico londinense. Los directores estaban encantados cuando conseguían un contrato multimillonario por suministrar carcasas de ordenador y otro equipamiento electrónico a una fábrica en Irán. Todo iba bien al principio. Sin embargo, los problemas empezaron a desarrollarse unos meses más tarde. La empresa británica había recibido una gran cantidad de correspondencia en farsi. Pero no había nadie en la oficina de Londres que pudiera leer las cartas ni los faxes, por lo cual éstas fueron enviadas  una firma de traductores y se demoraron muchísimo en responder. La empresa iraní se fue frustrando con las demoras y al final canceló el contrato. En su lugar, hizo los pedidos a una firma francesa empleando a varios hablantes de farsi.

La mayoría de las empresas que se enfrentan a problemas como éste, tienen muy poca idea de cómo establecer un programa de formación lingüística. En estos casos, las empresas suelen confiar en los esfuerzos individuales de l@s emplead@s. Otros esperan que l@s secretari@s aprendieran suficiente francés en la escuela nocturna para poder manejar la correspondencia.

Morrison Milne, J 1994 Business Language Practice

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